Virginia Valdivia Torrejón

Querer es poder

Agile

Descubriendo el mundo ‘Agile’

Tras aprobar el PMP en Octubre de 2015, fui a mi primer Congreso del PMI Capítulo de Madrid en Noviembre de ese mismo año. Y allí, entre varios ponentes que me llamaron muchísimo la atención, escuché a Ángel Díaz-Maroto que trabaja en Agilar (https://twitter.com/adiazmaroto).

La verdad es que me sorprendió su presentación por varios motivos. En primer lugar porque me pareció un gran comunicador. Mantuvo la atención de la audiencia en todo momento con una forma de comunicar entusiasta y que transmitía pasión por lo que hacía. En segundo lugar por el tema del que habló, Agile. Llevo trabajando en el mundo software para empresas energéticas toda mi carrera profesional. Y sinceramente, me veía completamente reflejada en todas las lecciones aprendidas que mencionaba.

Aunque sea un tópico, empiezas a darte cuenta de que hay que seguir estudiando y aprendiendo. Que ir a trabajar todos los días y volver a casa no es suficiente. Que muchos han pasado ya por lo mismo que tu, han sacado ‘best practices’, están diseñando nuevas formas de trabajar para conseguir mejores resultados y que nuestros clientes necesitan que aprendamos a hacer mejor los proyectos de software. Así que ese día empecé a interesarme por esto del mundo ‘Agile’. Empecé a formarme por mi cuenta, cuando salía del trabajo, los fines de semana…

Estudiando sobre Agile, una de las primeras cosas que se quedaron grabadas en mi mente fue que el 65% de los programas desarrollados a nivel mundial no se utilizan porque no cubren las necesidades del negocio. Que aunque el negocio y sistemas hable mucho durante el proyecto, no se entienden porque no hablan el mismo idioma, por mucho que piensen que se han entendido estupendamente. Y lo mas importante para mi, que hacer un proyecto software no puede hacerse igual que construir un puente o un edificio. No deben seguir los mismos pasos.

Si vas a construir un rascacielos, los cimientos de un edificio de 20 plantas no son los mismos que los de un edificio de 100. Y si cuando vas construyendo por la planta 7 te dicen que debes hacer 100 plantas en lugar de 20, todo el mundo sabe que no es viable y habría que empezar a rehacer los cimientos desde cero. Pues eso que es tan obvio en el ejemplo anterior, pasa continuamente en los proyectos de software. Y no se reconstruyen cimientos porque no da tiempo, porque vamos tarde o cualquier otro motivo. Y de ahí las consecuencias posteriores: sistemas muy difíciles de mantener, con incidencias que se tarda muchísimo en resolver, sistemas mal diseñados…

65% del dinero a la basura. Si lo pensamos bien, es una forma absurda de tirar el dinero todos los años. Ese dato sigue en mi mente y no me lo quito de la cabeza.

En el mundo Agile se intenta hacer los proyectos de forma iterativa e incremental, obteniendo feedback continuo del negocio. Dado que el negocio y sistemas no hablan el mismo idioma, es la mejor manera de entenderse. Viendo el sistema informático funcionando. Si el negocio ve que lo que estamos construyendo no es lo que necesita, lo dice en muy poco tiempo, pocas semanas, entre 2-4 a ser posible. De esta forma, sistemas puede rectificar muy pronto y encauzar el proyecto a aquello que el negocio realmente necesita.

Hoy en día he conseguido trabajar en Agile en mi empresa actual. En mi experiencia del día a día me doy cuenta de que trabajar en Agile en las empresas no es tan sencillo, y lo digo empezando por mi misma. La gestión del cambio para conseguirlo es muy importante y todos tenemos que cambiar el chip en muchos aspectos, porque al final tendemos a trabajar como siempre lo hemos hecho, en modo tradicional o Waterfall.

Eso si, reconozco que ver la cara de satisfacción del negocio con el resultado del proyecto es un momento espectacular. Me gusta hacer bien mi trabajo. Y más aún me satisface que mi trabajo le guste a los demás 😉

¿Y tú qué opinas de las metodologías ágiles? Me encantaría conocer tu opinión 😀

2 Comentarios

  1. Jesús

    El mundo Agile es lo que encontramos cuando salimos de la zona de confort, que aunque sea mala, como es lo que conocemos, no queremos movernos por miedo a… Pero en cuanto salimos de la zona de confort, vemos que lo que hay más allá es infinitamente mejor.

    Enhorabuena.

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